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La pandemia ha enviado al fútbol entero a una de sus crisis financieras más agudas, y claramente el rentado colombiano no iba a ser la excepción. El extenso periodo de tiempo en que los hinchas no pudieron volver a los estadios ha hecho que se hayan reducido considerablemente los ingresos de los clubes, lo que ha llevado a muchos equipos a tomar medidas de emergencia para mitigar la crisis.

Este es el caso del Deportivo Cali, el cual además de sufrir el embate producido por la pandemia, no ha tenido buenas campañas en los últimos años, lo que no ha dejado los réditos económicos esperados con respecto a las contrataciones hechas. Además del lastre económico que ha significado la construcción de su estadio ubicado en las inmediaciones del municipio de Palmira, el cual, mas allá de lo que significa para un equipo tener su propio estadio, ha representado un descalabro económico para la institución azucarera, con un proyecto lleno de sobrecostos y problemas logísticos.

Dada la anterior crisis financiera, se ha tomado una medida a todas luces desesperada, consistente en hipotecar una de las tribunas del estadio de Palmaseca, lo que significa pedir un préstamo ante una determinada institución financiera, dando como garantía de pago ante un eventual incumplimiento, lo producido en taquilla por la tribuna norte del «Coloso de Rozo» .

Este tipo de medidas tiene antecedentes en el fútbol internacional, tal es el caso de la hipoteca hecha sobre la totalidad del estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid, cuyo fin tenía refinanciar una deuda que los «colchoneros» tienen con el magnate mexicano Carlos Slim.

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