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El Barcelona se ha hundido, la crisis está en su punto álgido y aunque pueden venir más cosas, de momento es cuando la tormenta más rayos ha lanzado. El capitán de este barco parece no sentir nada, parece no reconocer la crisis y peor aún, parece no reconocer los errores que ha cometido en este camino que él mismo ha decidido recorrer.

Dejar ir a Suárez a un rival directo, dejar ir a Griezmann al mismo rival, traer jugadores de poco peso y más aún, no aceptar la realidad, son los crímenes que hoy tienen al borde de la quiebra a esta leyenda del club catalán. Los jugadores no le creen, a lo mejor la presidencia tampoco, pero así como en su momento lo dijo el propio Koeman o Piqué, «Es lo que hay».

Con Valverde se vivieron remontadas para el olvido; con Setién fue la peor derrota de la historia, pero ahora, con Koeman todo es mucho peor. Los resultados aunque «han sido mejores», son las gestiones las que crucifican a un hombre del que hoy nadie se acuerda, fue el héroe más grande de este club.

El Barcelona ha perdido nuevamente, las ilusiones casi que no existen y ahora, ese hombre al que algunos dieron como salvador, hoy se mofa de sus errores y no los quiere reconocer. Las palabras del gran Koeman son para la risa, todo especialmente viendo el presente de un club que sin algo por lo que alegrarse, parce que es el mejor, esto según la visión del entrenador.

“El equipo jugó bien hasta el 2-0. La gran diferencia es que ellos marcaron y nosotros no. Tuvimos 4 claras ocasiones de marcar. Ésta es la gran diferencia. El resultado no es justo con lo que hemos visto sobre el terreno de juego».

Nadie le entiende, a lo mejor ni el mismo, y aunque las llamas ya rodean su puesto, parece que la preocupación no existe en este hombre. La culpa hoy recae en un hombre de poca experiencia en clubes y peor aún, de poca experiencia con algo tan grande en un momento tan malo, siendo el ‘Conejillo’ que es resultado de una pésima gestión.

Ahora cualquier cosa que venga puede ser buena, cualquier resultado a favor se puede celebrar, pero es más que claro que a este entrenador no lo pueden soportar. Laporta podría optar por sacarlo pronto, pero la situación económica es el mayor impedimento y que aún mantiene al ‘DT’ atado a las filas del club que de momento marcha último en su grupo de Champions.

Aunque el optimismo es grande, parece que solamente lo siente el entrandor quien se aferra a las pocas posibilidades que quedan en la tabla, misma que ahora le «favorece» en su calendario de Champions y en el que a la vez, tendrá dos semanas para replantear toda esta crítica situación.

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